La logística dejó de ser transporte. Ahora es estrategia financiera.
En 2026, la logística en Colombia ya no se mide solo en tiempos de tránsito. Se mide en continuidad operativa, protección de capital y capacidad de reacción ante disrupciones.
Las empresas industriales están enfrentando inventarios detenidos, retrasos impredecibles y costos logísticos volátiles que impactan directamente su flujo de caja. Cuando una carga no se mueve, no solo se retrasa una entrega: se detiene la producción, se inmoviliza capital y se compromete la competitividad.
Depender de un solo corredor logístico ya no es eficiencia. Es exposición al riesgo.
Por eso, las compañías más estratégicas están rediseñando su arquitectura con un enfoque claro: construir logística resiliente en Colombia mediante inventarios estratégicos y hubs complementarios.
De la eficiencia al diseño de resiliencia
La nueva lógica empresarial no busca simplemente reducir costos logísticos. Busca reducir vulnerabilidad.
En lugar de concentrar toda la operación en un único punto, las empresas están diversificando geográficamente su inventario, estableciendo plataformas regionales que les permitan responder con agilidad ante cualquier interrupción global.
No se trata de duplicar estructuras. Se trata de diseñar una operación más inteligente.
Y en esa reconfiguración, el Caribe colombiano ha empezado a ocupar un lugar central.
Cartagena: el hub logístico que equilibra velocidad y estabilidad
Dentro del mapa de la logística en Colombia, Cartagena se consolida como el principal hub logístico del Caribe por una razón estructural: combina conectividad internacional, eficiencia portuaria y ecosistema industrial.
La ciudad maneja más del 60% de la carga contenerizada del país y conecta con más de 750 puertos en el mundo. Además, ofrece la ruta marítima más corta hacia Estados Unidos desde Sudamérica: 3 días a Florida y 5 a la costa este, con conexión directa a 18 puertos norteamericanos. Para empresas que evalúan estrategias de Nearshoring en Colombia, esta cercanía reduce tiempos, costos financieros y exposición a disrupciones.
Pero la ventaja no termina en el puerto. La verdadera diferencia está en cómo se integra esa conectividad con infraestructura industrial preparada para escalar.
Zona Franca Parque Central: donde la resiliencia se vuelve estructura
Zona Franca Parque Central, ubicada a solo 13 kilómetros del puerto de Cartagena, se ha consolidado como una plataforma logística en Cartagena diseñada precisamente para ese nuevo modelo empresarial: inventarios estratégicos, operación continua y optimización financiera.
Aquí, la logística no se limita al movimiento de mercancías. Se convierte en una herramienta de competitividad. Las empresas pueden importar sin aranceles ni IVA, diferir tributos hasta el momento de la venta y operar con una tarifa de renta del 20%, frente al 35% del régimen ordinario. Este diferencial no solo mejora la estructura de costos; protege el flujo de caja y permite rotar inventario con mayor inteligencia.
En un entorno de volatilidad global, eso es ventaja estructural.
Infraestructura que respalda decisiones estratégicas
Una estrategia de logística resiliente necesita algo más que ubicación: necesita infraestructura preparada.
Parque Central integra 115 hectáreas de desarrollo industrial con vías amplias en concreto rígido, cableado subterráneo, sistemas de drenaje robustos, seguridad 24/7 y procesos automatizados que reducen hasta en 67% los tiempos de ingreso y salida de mercancía. Esta eficiencia operativa, sumada a servicios públicos competitivos y energía renovable, crea un entorno diseñado para operaciones industriales, centros de distribución y cadena de frío.
No es solo una zona franca en Cartagena. Es una plataforma para crecer sin fricciones.
Inventario estratégico: de costo inmovilizado a herramienta financiera
Durante años, el inventario fue visto como capital detenido. Hoy, en el contexto adecuado, se convierte en una herramienta estratégica.
Ubicar inventarios estratégicos en una zona franca permite nacionalizar según demanda, proteger margen, optimizar tiempos de entrega y responder con agilidad a variaciones del mercado. En sectores como manufactura, agroindustria, importación y distribución regional, esta flexibilidad marca la diferencia entre reaccionar y liderar.
La logística resiliente en Colombia no se construye solo con rutas alternativas. Se construye con decisiones de ubicación inteligentes.
La ventaja competitiva está en dónde operas
El debate empresarial ya no gira únicamente en torno al producto o al precio. Gira en torno a la arquitectura operativa.
Las compañías que hoy integran hubs logísticos en el Caribe colombiano, fortalecen su presencia en Cartagena y aprovechan plataformas como Zona Franca Parque Central están construyendo una ventaja difícil de replicar: velocidad, estabilidad y eficiencia financiera en un mismo lugar.
La logística dejó de ser soporte. Es infraestructura empresarial.
Y en el nuevo mapa competitivo de Colombia, Cartagena y Zona Franca Parque Central se consolidan como el punto estratégico para crecer con resiliencia.





